Con lo que me gustan a mí las listas y tenerlo todo ordenado, justo hoy que acabo de hacer limpieza en mi armario me acordé de que el mes pasado cerré mi cuenta en Goodreads. Y no, por si te lo preguntas, no la he echado de menos.
Descargué todas mis lecturas a una hoja de Excel y eso es todo lo que necesito. No necesito retarme a mí misma, cumplir con las expectativas de un determinado número de lecturas al año, porque las historias están para disfrutarlas, no para acumularlas como trofeos de un número leído, cuando la cantidad nunca ha representado la calidad.
Tampoco me sentía cómoda con que todo el mundo pudiera ver mis valoraciones. Y sí, me dirás que alguna forma habrá de hacer la cuenta privada, pero no encontré la forma de hacer mi cuenta privada del todo, o es que lo que tenía valorado de antes ya no podía ocultarse, yo qué sé, pero esa fue la gota que colmó el vaso y que me ayudó a terminar de decidirme.
Y aquí estoy hoy, un cinco de marzo, un miércoles cualquiera, un día lluvioso, pero no demasiado; cansado, pero no demasiado, una tarde que he disfrutado donde he hecho lo mismo de siempre: un brownie con manzana sin harina ni leche; buena lectura, un rato de visita de la familia, una pequeña charla con amigas a través del móvil y un ratito de escritura antes de la cena.
Y todo eso sin necesidad de valorar nada en redes sociales, ni subir el enésimo vídeo bailando, ni perderme haciendo scroll. Justo de eso hablaba hoy también Isaac Belmar en su blog. Decía que él no echa de menos las redes sociales. Pues yo sí, pero no eso que hay ahora, si no lo de antes, esa posibilidad de conocer gente que antes no habría sido posible, como mi amiga Adella con la que comparto este blog. Aunque no estamos tan lejos (solo nos separan 80 km), dudo mucho que hubiésemos llegado a coincidir en esta vida si no hubiera sido por X; es decir, por el Twitter que antes molaba.
Dicen que cualquier tiempo pasado fue mejor, pero yo siempre he dicho que cualquier tiempo pasado fue anterior. Aunque con la nostalgia de hoy por toda la gente que no conoceré (porque las redes sociales para mí ya no son lo que eran), supongo que lo único que realmente ocurre es que me estoy haciendo mayor.