Categoría: Escribir

  • Escribir es ir a contracorriente

    Escribir siempre ha sido ir contracorriente, pero más en los tiempos que corren. Leí en algún lugar, no recuerdo dónde ni exactamente cuándo, que la gente estaba deseando que llegara la inteligencia artificial para ponerla a trabajar por nosotros, cobrar sin hacer nada, y poder dedicarnos al arte, que es lo que realmente nos apasiona. Sin embargo, la IA ha venido para suplantar al arte y hacernos trabajar para ella.

    Por eso supongo que volver a escribir en un blog, ahora que la vagancia por lo original es tanta que he encontrado artículos con encabezados que ponían «Insertar título aquí», es una locura. Pero este 2025 yo tengo un único propósito, que es hacer solo aquello que me haga realmente feliz.

    No te equivoques, sé perfectamente que tendré que hacer cosas que no me gusten, pero me refiero a poder sacar tiempo para eso que realmente amaba, como lo era realmente escribir.

    Llevo tanto tiempo sin darle a la tecla, con las palabras atragantadas en la garganta, que hace tres semanas que estaba intentando escribir esta entrada sin conseguir siquiera encender el ordenador. Estaba convencida de que ya había perdido la maña, quizá así ha sido, pero también estoy convencida de que yo no sé hacer otra cosa para ser feliz. Podría buscar otra afición, pero ¿para qué? Si ya he comprobado en el pasado que siempre vuelvo a las letras.

    Lo que me alejó de ellas fueron dos cosas: la vida, porque siempre hay momentos en que te faltan las fuerzas porque las necesitas para otra cosa; y la monetización, que no es otra cosa que intentar ganar dinero con lo que haces. Quizá te suene mal, pero es que los escritores somos pobres, aunque esto tampoco es nada nuevo. Intenté vender libros, pero con la cantidad de títulos que se publican al año es una tarea más titánica que la de Sísifo con su piedra. Y al final, en un ejercicio de introspección como nunca antes me pregunté para qué quería yo vender si lo que quería era que me leyesen, y me respondí que por qué había sido tan idiota de dejar de escribir en un blog.

    Si algo terminó de animarme fue la entrevista que dio Dani Martín en La Revuelta, cuando dijo que acababa de publicar un álbum con un texto en la portada que decía que no incluía duetos. Sí, ese es el tractor amarillo que se lleva ahora; y sí, a él le da exactamente igual. Y eso también lo quiero este 2025, que me den igual ciertas cosas y que me importe solo lo que a mí me importa.

    Así que aquí estamos mi querida amiga Adella Brac y yo escribiendo para nada. Como si alguna vez el arte hubiera tenido finalidad.